Menorca es una isla especial, única. Algo similar sucede con el calzado del que nos ocupamos en este post. Sus creaciones son especiales. No nos atrevemos a decir que únicas porque, a su manera, cada una decide cuál es ese par o pares que se merece esa categoría.

Pero sí nos atrevemos a decir que son hermosos, bellos, con unas hormas que encajan y unos diseños que nos sorprenden temporada tras temporada.

Sandalias de plataforma cruzadas y bolso perforado de Homers

Son los Homers. Su origen debemos buscarlo en el seno de una familia menorquina que hace más de 40 años empezó a diseñar y fabricar zapatos de calidad. Imaginación no les falta a estos artesanos que primero nos hicieron la vida cómoda con zapatillas de andar por casa y ahora, y desde hace mucho tiempo, con botines, botas, zapatos, sandalias… todo lo imaginable en el ese estilo tan urbano que es una de sus señas de identidad.

Los cayenas de Homers

Sus creaciones están llenas de detalles, guiños de estilo que son sinónimo del buen gusto y de las ganas de hacer bien las cosas. Cada zapato es una pieza artesanal. Más de 70 personas han trabajado en el proceso que lleva desde los primeros bocetos al momento de introducir ese par, único, en la caja que llegará a la tienda.

Texturas, colores, formas nos convencen de que la confortabilidad existe cuando nuestros pies, después de un día duro, se desprenden de un calzado que nos ha proporcionado muchas alegrías. Menorca, esa isla de texturas, colores, formas y olores, única y especial, impregna esos Homers que tanto nos gustan.

Babuchas de Homers