¿Lloverá? ¿Hará frío? ¿Podremos ir a la playa? ¿Subirán las temperaturas? Estos días andamos algo alborotadas mirando las webs del tiempo a ver si resuelven nuestras dudas antes de ponernos manos a la obra. Esa obra no es otra que hacer la maleta para ese pequeño descanso, que ya llega, de Semana Santa. Lo mejor, ante este tiempo incierto, es un poco de todo.

Riñoneras Jack Gomme con sneaker de Andià Fora

Es importante aprovechar al máximo el espacio y preparar con tiempo, si se puede, aquello que tenemos pensado llevar. Antes de colocarlo, es recomendable dejarlo en algún lugar a la vista, porque así se puede tener una idea que, no es descartable, se cambie a medida que se acerca la hora definitiva y añadir o quitar cosas en función de nuestras apetencias.

Conjunto de Maria Massaneda, Homers y Chie Mihara

Un buen equipaje informal nos puede resultar muy útil para casi todo. Los zapatos, bolsos, pañuelos y algún otro complemento pueden cambiar totalmente nuestro aspecto. Se trata de pensar qué queremos hacer y qué podemos necesitar. A no ser que los compromisos que obliguen a ir elegantes abunden, lo más lógico es apostar por calzado cómodo, estiloso por supuesto, y si cabe, algún zapato de tacón.

Los extra-light de Jack Gomme

Una vez llega la hora de hacer la maleta, la recomendación es organizar las prendas en filas horizontales y después rellenar los espacios que quedan libres con el calzado, siempre en su bolsa que lo protege, neceser, cinturón, pañuelos y, nunca está de más, un pequeño botiquín.

Hacer el ejercicio de llenar una maleta para desconectar y mejorar nuestra técnica de optimizar espacio siempre sienta muy bien. ¡A disfrutar!