Nos gusta el ritmo trepidante de la ciudad y vivirlo de manera confortable y práctica. Los códigos de vestir se han relajado, tanto como para ir al trabajo como para quedar a desayunar, comer, pasear o asistir a cualquier evento que no reclame subirse a los tacones, que también nos gustan. Desde hace un par de temporadas, las suelas blancas ya empezaron a reclamar un lugar en los armarios, y no precisamente en los de deporte. ¡Y siguen afianzándose! La ropa informal se complementa muy bien con estas nuevas hormas que acarician los pies y permiten deslizarnos por el asfalto.

Bambas AndiàFora y bomber de Sfizio

Las antes vistas como meras zapatillas de deporte, se inspiraron en ellas, se perfeccionaron y sofisticaron, tanto que hoy ya son un complemento imprescindible a la hora de vestir. Dan un toque muy especial a todo tipo de combinaciones, incluso pueden cambiar el aspecto de un conjunto. Con falda, pantalón pitillo, pantalón ancho, largo o corto, vestido… Quedan bien con todo. La paleta de colores se adapta a cualquier propuesta: grises, rosas, blancas, azules, piel lisa, perforada, con brillo o sin brillo.

Sneaker de Vic Matie y pantalón de Sfizio

Combinan materiales técnicos con ante u otros tejidos. Las suelas suelen ser blancas, pero también pueden ser transparentes y dentadas o a tono con el resto del calzado. Son flexibles, ergonómicas y algunas tienen ese punto balancín que nos facilita la marcha.

Camisa Sfizio y sneakers tecnológicas de arche

En el próximo post hablaremos de otras suelas blancas. Y es que nos gusta este calzado de suela blanca que realza el caminar urbano.