Estamos en la cuenta atrás del año. Sin darnos cuenta, han pasado veinte años desde el inicio del 2000, cifra a la que los más agoreros adjuntaron, en su momento, todo tipo de males y desgracias. Hasta ahora, de todo hemos tenido, como sucede siempre, al margen de las cifras, los planetas o los posos del café. Pero antes de iniciar una nueva década, tenemos que pasar el 31 de diciembre, fecha que suele estar acompañada de una serie de ritos o tradiciones que varían en función del lugar geográfico donde nos encontremos.

Tota look de Sfizio

Algunas son recurrentes, como la utilización del color rojo en la ropa interior como reclamo del amor, de la pasión y de la suerte. El rojo no es aplicable a todos los países. Por ejemplo, en Brasil suelen despedir el año de blanco, como sinónimo de felicidad y pureza, en Colombia y Perú de amarillo, para atraer las buenas energías, el dinero y la suerte, y mientras que en Argentina se decantan por el rosa para la ropa interior, previamente regalada en Nochebuena, en Filipinas se visten con tela estampada a topos, como símbolo de la prosperidad. Allí vale cualquier prenda, pero se aconseja que tenga algún bolsillo para poner dentro unas monedas y hacerlas sonar cuando tocan las campanadas.

Colección light de Jack Gomme

Hay otras tradiciones muy curiosas, como la que desarrollan algunos hogares daneses, aunque parece que ya está en desuso. Allí, la costumbre mandaba romper platos viejos estampándolos contra la puerta de la casa de los amigos para mostrar los deseos de prosperidad. En Puerto Rico se dedican a tirar cubos de agua por las ventanas para liberar la casa de los problemas del pasado, mientras que en Colombia se suele dar una vuelta a la manzana con una maleta vacía para que los viajes del año que acaba de entrar sean prósperos e interesantes. Otra tradición que se repite en distintos países, como en Italia, es la de comer sopa de lentejas para que el dinero nos acompañe en el año que comienza.

Botín de Thierry Rabotin

Ya veis, para todos los gustos y de casi todos los colores. En Vaga Falena mantenemos intacta nuestra tradición desde el primer día: calzar a nuestras clientas lo mejor posible, no sólo para que estén guapas, sino también para que no sientan los pies. Aquí seguiremos, renovando nuestras propuestas para este año 2020 que está llamando a la puerta. ¡Feliz año nuevo!